lunes, 19 de enero de 2009

viento del oeste



Céfiro, el dios del viento del oeste, al igual que el resto de los vientos eras hijo del titán Astreo y la aurora Eos. Era el más suave de todos y se le conocía como el viento fructificador, mensajero de la primavera. Se creía que vivía en una cueva de Tracia.



En diferentes historias se narraba que Céfiro tenía diferentes esposas. Se decía que era el marido de su hermana Iris, la diosa del arco iris. Raptó a otra de sus hermanas, la diosa Cloris, a la que dio el dominio de las flores. Con Cloris fue padre de Carpo (‘fruta’). Se decía que había competido por el amor de Cloris con su hermano Bóreas, a quien terminó ganando. También se cuenta de él que con otra de sus hermanas y amantes, la arpía Podarge, fue padre de Balio y Janto, los caballos de Aquiles.

Uno de los mitos conservados en los que Céfiro aparece más prominentemente es el de Jacinto, un hermoso y atlético príncipe espartano. Céfiro se enamoró de él y le cortejó, al igual que Apolo. Ambos compitieron por el amor del muchacho, pero éste eligió a Apolo, haciendo que Céfiro enloqueciera de celos. Más tarde, al sorprenderlos practicando el lanzamiento de disco, Céfiro sopló una ráfaga de viento sobre ellos, haciendo que el disco golpease al muchacho en la cabeza al caer. Cuando Jacinto murió, Apolo creó la flor homónima con su sangre.


En la historia de Cupido y Psique, fue Céfiro quien sirvió a Eros transportando a Psique hasta su cueva.
Se le representa como un hombre joven, con alas de mariposa o hada, sin barba, semidesnudo y descalzo, cubierto en parte por un manto sostenido entre sus manos, del cual lleva y va esparciendo una gran cantidad de flores.

Su equivalente en la mitología romana era Favonio (Favonius, ‘favorable’), quien ostentaba el dominio sobre las plantas y flores. Su nombre era muy común en la Antigua Roma.

(fuente wikipedia)
(fotograferio: THE MAN)



2 comentarios:

AndresS dijo...

Que rebuscados eran estos griegos ... Con lo fácil que es de entender lo del gradiente de presiones y la fuerza de coriolis.

Qué frrrrriiio que hacía en la punta del acantilado leñe, y qué pequeñito parece todo desde allí.

Pepico dijo...

¿navegastéis ayer?
Qué xxxxx xx xxxx!!!!!!