jueves, 13 de febrero de 2014

Western Waitstralia



No es que Koester, según mi opinión, sea el que mejor surfea en el panorama actual
(quizás si sea el mas bruto, especialmente saltando)
o que el vídeo se caracterice por una especial belleza o calidad cinefila
pero sinceramente es la primera vez que veo un vídeo de windsurf con música de tom waits
sirva como homenaje a nuestro mas ilustre centauro, el sr Lujo Berner


Philip Köster - Western Australia from Severne Sails on Vimeo.

martes, 4 de febrero de 2014

CIAO 2014



Y qué decir ante semejante cartel...

Que solo con cuadrar la mitad de los destinos ya sería el recopón.
Que es una invitación a soñar con olas de rechupete, con días largos y cansados, con amigos del aquí y del más allá, con miles de kilómetros de carretera de esos que se hacen sin esfuerzo.
Que vaya ganas.

Pero sobre todo... que podamos ir.
AY.

jueves, 2 de enero de 2014

Planeta Cádiz

 Por fín una semana libre
para ver a la familia
comer y beber
y
disfrutar 
de la siempre presente
Cádiz
...
y
ya de paso
aprovechar
los tiempos muertos
-esos que se escriben
con voluntad suicida y fe ciega-
para
abrazar el oceáno
dedicarle un baile
y
jurarle fidelidad eterna
...
y es que
hay que decir
que él
aceptó
y
correspondió
semejante dedicación
...
y
de
que
manera.
 ...
Feliz Año



martes, 17 de diciembre de 2013

A Thing Called Wind

WIND from robert loebel on Vimeo.



Ay, cómo te echo de menos...

jueves, 5 de diciembre de 2013

Best Spot In The World





Y es que más que con el video, que tampoco está mal, me quedo con su título.

Porque ya que ultimamente nos estamos remojando, que volvemos a los caminos de tierra calblanquianos y a sus charcos procelosos, y que tenemos la suerte de disfrutar de los atardeceres invernales lejos del hormigón y de la influencia de Montoro (por ahora), es momento de recordarlo una y otra vez, para que no se nos olvide: el mejor deporte del mundo.

Para que cuando volvamos a las prolongadas travesías en el desierto y tengamos la tentación de mirar hacia otro lado, de ser traidores a la causa con otras causas de mucha menor hondura o de simplemente menospreciar lo que se nos regala, no nos equivoquemos y sepamos aguantar con estoicismo y valor.

Esta claro que los tipos del video lo tienen más fácil. Es mucho más sencillo saber lo grande que es este deporte cuando tienes olas de logo y viento side-off para 4.7 en la puerta de tu casa. Pero por eso mismo nosotros somos más grandes y ocuparemos un lugar mejor en el Cielo de los Windsurfistas: por aguantar meses sin un gramo de ola o un centímetro de viento, por hacer miles de kilómetros o suspender citas importantes para poder flotar un rato entre espumas baratas, por todo eso y mucho más nos ganaremos el cielo. No sucumbáis y recordadlo: el mejor deporte del mundo.

Si es que en el fondo somos unos afortunados... Ay.






lunes, 25 de noviembre de 2013

El calblanque de Nuestra Vida

Al fin vió la luz.
En nuestra memoria siempre quedó grabado ese marzo de 2011. Ahora también tenemos este vídeo.


El Calblanque de Nuestra Vida from Jose Hernández on Vimeo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Especial aguas interiores















En una semana en la que por fin nos visitan las olas, aparezco yo y me marco un especial "aguas interiores"... Esto es el don de la oportunidad, señores.
Sin embargo, ya no sorprende, ni a los demás ni a mí mismo, esa capacidad de hacer las cosas a destiempo, cuando ya no hacen falta... Ese llegar siempre a tiempo, sonriente y muy dispuesto,  cuando nadie te necesita.
Así, llegan ahora las aguas planas de los lagos alpinos, cuando el verano más largo jamás contado languidece de puro aburrimiento, y cuando al fin algo se mueve o parece, al menos, que se mueve. Aguas que visité este pasado agosto, en unas vacaciones familiares de manual, en esas que dejamos casi todas nuestras (pre)ocupaciones que nos apartan de nuestros seres queridos tantas tardes del año. Y digo casi porque aunque esta vez el destino elegido era allende las tierras, me guardé un as el manga que al final me valió para, por lo menos, perder con la honra. O casi.
De esta manera escondí (?) en la furgoneta una tabla de freestyle y un par de velas, sabedor de que los lagos subalpinos de la bella Italia son verdaderos paraísos del windsurf. Y digo paraísos porque si bien es cierto el agua está  más  plana que en nuestro Secret un buen día de lebeche, la cantidad de días en los cuales hay al menos F4 es muy elevada. De hecho cuentan los locales que con una buena mesa familiar de slalom y una veloncio se navegan todos los días de verano... ¿Os imagináis?
El lago di Garda se iba a convertir en mi objetivo para los días que quisiera darme un baño, dada la cercanía con Verona, nuestra residencia. Garda es el archifamoso lugar donde varais decenas de spots hacen las delicias de los más virtuosos freestylers, sobre todo en su spot más al norte -Torbole, spot mondiale- donde hay montada una industria en torno al windsurf que deja con la boca abierta. No he visto nada parecido ni en Tarifa: escuelas que se contaban por decenas, tiendas de windsurf, cartelones de publicidad con trucos de freestyle, y sobre todo, cientos y cientos (miles diría yo) de  windsurfistas de todos los tipos y niveles, compartiendo las aguas dulces del Garda en un sincronizado caos muy a la italiana. Puedo afirmar sin atisbo de dudas que jamás vi a tantos windsurfistas navegando al mismo tiempo. Bello y horrendo a la vez.
Es por esto que no probé las aguas del Garda durante el mes que estuve en tierras italianas. Abrumado, por esta orgía de viento decidí mudarme más al norte y buscar condiciones similares en los cientos de lagos pequeños del Trentino ed Alto Adige. Las bondades de los vientos anabáticos y catabáticos no son tan generosas como en el Garda, pero aun así, algo me decía que quizá algo podría encontrar de divertido en esas aisladas masas de aguas que, tal vez, echaban tanto de menos como yo el océano.
De esta forma pude navegar en el Lago de Molveno, localidad de esas que una vez oíste en un cuento y que creías que existía solo en la memoria de los niños... Casas de madera al estilo tirolés, limpieza centroeuropea, prados verdes que morían en la misma orilla del lago y un exquisito civismo que hacía preguntarte una y otra vez  qué tenemos en común con estos europeos del norte.
¿Y que tal eso de navegar en agua dulce? Pues raro, porque eso de que te caigas al agua y que no te escuezan los ojos es muy extraño. Amén de ver cómo cambian las condiciones de flotabilidad en agua no salina. Todo es... diferente. No obstante debo reconocer que fue una experiencia que me dio mucho más de lo que esperaba. En primer lugar porque  pude descubrir otro windsurf que existe y que no imaginaba, y que además es el único para miles de windsurfistas que se encuentran atrapados en algún valle donde quién sabe si alguna vez volverá el océano,  y en segundo, por lo espectacular que resulta navegar bajo montañas que alcanzan los casi cuatro mil metros, en aguas cristalinamente absurdas, y rodeado de un universo tan verde que el mundo no parece ese triste lugar  mancillado.
Este deporte es grande, aunque sea con agua dulce.